Entrega reliquia

La historia de la reliquia se remonta al 4 de octubre de 1851, cuando a las ocho de la mañana en el monasterio de Agustinas Descalzas de Benigànim dio inicio el solemne acto de reconocimiento del cuerpo de la Madre Inés de Benigànim, que ya era el quinto que se efectuaba desde la muerte de la venerable   religiosa.
Dicho reconocimiento fue solicitado a S.S. Pío IX por el postulador general de la causa en Roma, don Pedro Nardini con objeto de renovar el arca y vestidos de la Madre Inés. El citado arzobispo entró solemnemente en  el templo y él mismo prestó juramento a las cerca de 20 personas que constituían la comisión encargada del reconocimiento entre los que había, sacerdotes, médicos, albañiles, cerrajeros, políticos locales y dos vecinas de Benigànim, a los que se sumaron las religiosas de la Comunidad. El acta del reconocimiento hace referencia a que el arca que custodió el cuerpo de la Beata, hallado incorrupto y un vaso con restos desprendidos fueron sellados con lacres grabados con el escudo arzobispal que aparece también en la teca que custodia la reliquia que recientemente ha llegado a Benigànim.
La crónica del reconocimiento, que fue realizado en lo que entonces se llamaba sala Asunta y es hoy el coro y  comulgatorio de las religiosas, explica la perfecta conservación de ligamentos y articulaciones del sagrado cadáver y el hecho que de rodillas hacia abajo los huesos y ligamentos estaban en muy buen estado pero descarnados por lo que resultaron más óptimos para extraer reliquias como también sucedería en 1887, durante los preparativos de la beatificación.


ORACIÓN

Oh Dios mío!, que adornaste a la Bta. Josefa María de Santa Inés de Benigánim, con abundantes gracias, elevándola a la más encumbrada santidad, otorgando por su intercesión señalados favores del cielo, concededme ahora, por mediación de vuestra enamorada Sierva, la gracia que deseo alcanzar; a fin de que sea pronto glorificada y coronada con la diadema de los santos, para gloria de Dios y esplendor de nuestra fe. Amén.